Visita al Baan Chang Elephant Park y Muay Thai en Chiang Mai

Baan Chang Elephant Park

Bien prontito nos vino a buscar al hotel la furgoneta con el resto de compañeros de grupo: 2 americanos, un alemán 2 holandeses… que nos llevó a Baan Chang Elephant Park.

Una vez allí nos dieron ropa para cambiarnos, ya que íbamos a acabar limpitos limpitos. La ropa no la esperéis de vuestra talla y de vuestro color favorito, es igual para todos. A nosotros nos recordaba a los pijamas que te dan en los hospitales cuando ingresas. Pudimos dejar nuestras pertenencias en unas taquillas. La cámara de fotos la llevamos con nosotros casi todo el tiempo, incluso sobre el elefante. Aunque el guía nos fue haciendo fotos durante el recorrido, fotos que luego cuelgan en su página de Facebook.

Nuestro guía durante el día nos empezó explicando en qué consiste el parque, su finalidad, desde cuando está abierto… Al igual que el parque Patara, este parque se creó para rescatar a elefantes que tenían explotados trabajando. Aquí viven en su entorno, la selva, en manada, y están diariamente cuidados y muy bien alimentados. Cada elefante tiene su “mahout” que es una persona que lo conoce y lo cuida, aunque si vais veréis que entienden todo venga del mahout que venga. Alguno de nuestros compañeros de grupo estuvo en otro viaje a Tailandia en Patara. Nuestro guía nos dijo que Patara es el mejor parque, porque es el que más recursos tiene, pero que la finalidad y el objetivo es el mismo que en Baan Chang, de hecho hay muchos trabajadores que trabajan en ambos parques.

Bueno, tras la charla, nos indicó que podíamos acercarnos a acariciar y alimentar a los elefantes. Nos dieron cestos enormes con cañas y plátanos, y fuimos paseando entre los elefantes tocándolos y dándoles comida.

Tras eso, volvimos a “clase teórica”. Acercaron a dos elefantes, uno más joven y otro adulto, para explicarnos como había que darles las instrucciones para que se tumbaran y poder subir, que pararan, que giraran, etc. Y de uno en uno fuimos subiendo para aprender. La primera sensación al subirte, o al menos la mía, es como cuando te subes a un caballo, eso sí hay más estabilidad, y da un poco de repelús porque te subes directamente sobre la piel del elefante, que es áspera, rugosa, y aunque no lo parece, llena de pelos.

Antes de la ruta en elefante por la selva, nos dieron de comer, comida tailandesa para variar ( muy buena como siempre) y piña fresca.

Y al ajo, ¡nos vamos con los elefantes! Nosotros compartíamos elefante. El precio del día variaba si querías ir separados o juntos. Y como soy un poco miedica preferimos ir juntos, así puedes ir comentando la jugada. Importante: antes de subir te hacen descalzarte y ya vas descalzo el resto de la excursión, puedes llevar la cámara (pero cubre el objetivo que a lo que te despistas el elefante escupe) y te dan agua por si quieres llevarte un botellín en los bolsillos. (Si no llevas la cámara el mahout guía no para de echar fotos, que a los dos días suben a facebook)

Yo me senté delante el primer tramo, hay ratos de subidas o bajadas que se mueve un montón y parece que vayas a caerte, además cuando le entra más hambre para a comerse ramas de la selva y tienes que decirle, como te han enseñado, que siga para delante. Y por si no te hace caso siempre hay un mahout cerca. Además los elefantes cuando pasan calor se echan agua. Nos explicaron que tienen un gran estómago y que cogen agua almacenada con la trompa y se la echan por encima para refrescarse. Y diréis: “que bien que nos refresca durante el camino”. Pues NO. Ese agua es mayormente tierra, y acabas con grumos por todo el cuerpo. Es una experiencia divertidísima.

A mitad de camino, en medio de la selva, paramos para que descansaran los elefantes (os recuerdo que íbamos descalzos, todo lleno de tierra y de excrementos de elefante…). Algunos elefantes, como el nuestro, decidieron rascarse la espalda y se llenaron enteritos de tierra, vamos que al subir era como estar sentados en el suelo.

El recorrido es impresionante, ya que el camino no es un camino de 4 metros de ancho, sino que en varias ocasiones tienes que ir apartando ramas y maleza de la cara.

Para terminar el día con el elefante, nos explican como bañarlos. Nos metemos a una charca (porque eso no era ni piscina, ni lago ni nada, barro y algo de agua), y nos dan unos cubos con cepillos. Los elefantes están la mar de relajados, y de vez en cuando te refrescan cuando oyen al mahout diciendo “PUM”.

Tras esto hay unas duchas donde puedes asearte un poco y volverte a poner tu ropa, y la furgo está lista para llevarte de nuevo al hotel.

Hay que decir que las jornadas de día no son como las españolas. Aquí se considera una jornada de excursión o visitas (o al menos así lo veo yo), saliendo a las 9h 0 10h de la mañana, comiendo a las 14h o 15h y terminando sobre las 19h o 20h, todo con algún descansito y tal. Pues allí empiezas a las 8h y a las 16h o 17h se acabó. Y claro, la sensación es genial, da la impresión de haber aprovechado mucho el día, y aún te queda por delante!!!

Descanso, siesta, y en marcha otra vez!!!

Mercado nocturno de Chiang Mai

De camino a ver otra zona del mercado nocturno pasamos por un par de agencias, con dos objetivos, viaje de día a Chiang Rai para el siguiente día, e informarnos sobre los combates de Muay Thai. Reservamos para ambos y para hacer tiempo antes del combate cenamos y nos fuimos a dar un masajito de pies, que desde la última noche en Bangkok no nos dábamos el capricho.

Combates de Muay Thai en Chiang Mai

Teníamos las entradas y la indicación de cómo llegar. Parecía que íbamos a un sitio clandestino, estaba tras un mercado, entre dos calles, y la entrada estaba en un callejón con tíos muy grandotes de porteros. Pero luego entras y hay mucho ambiente!! Hay barra para pedirte algo, zona para sentarte en el suelo donde había jóvenes en plan botellón, todo muy bien decorado e iluminado…

Al entrar no supimos donde sentarnos, la parte más cercana al ring estaba delimitada, creemos que era la zona vip, aunque cuando el espectáculo empezó mucha gente se trasladó delante (recomendación: comprad entrada de precio normal, y luego si podéis pasaros a la zona de delante. Verse se veía bien desde nuestro sitio. Los sitios malos son cerca de las esquinas porque los entrenadores y familia de los participantes se quedan de pie en esa zona y tapan la visión).

Antes del combate sonó el himno de Tailandia, todos de pie y en silencio, y presentaron a los primeros luchadores… ¡Dos niños! Nos impactó verles tan pequeños dándose semejantes tortas. Fue subiendo la edad. Empezaron los de 7 u 8 años, luego 11 o 12, luego veinteañeros, y ya adultos.

No terminamos de ver todos los combates que había, estuvimos casi 2 horas y eso duraba y duraba, pero al día siguiente tocaba madrugar para ir a Chiang Rai, al Triángulo de Oro y ver la tribu de las mujeres jirafa…

 

Recomendación: nosotros fuimos de viaje con una mochila grandota y no llevamos ni mudas ni pantalones ni camisetas a uno por día. Habíamos leído que hay lavanderías a buen precio. Y eso hicimos este día. Bajamos a la lavandería que había enfrente del hotel toda la ropa que habíamos usado hasta el momento. El precio va por kilos y si la quieres planchada o no. Nos costó 180 baths lavar todo y planchado. Lo dejamos antes de ir a cenar y al Muay Thai, y al día siguiente nos lo dejaron en la recepción del hotel. Normalmente vuelves de los viajes cargad@ para poner varias lavadoras. Nosotros en este caso no, porque mucha de esa ropa ya ni nos la pusimos, porque nos quedaba el día de Chiang Rai, día de viaje y playa!!!!

 

Gasto diario 2 personas:

Día en Baan Chang Elephant Park: 4800 baths (incluye transporte y comida)
Lavandería: 180 baths
Masajes: 160 baths
Cena: 200 baths
Espectáculo Muay Thai: 800 baths
tuc tuc al hotel: 50 baths